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sábado, agosto 19, 2006

DIEZ MANDAMIENTOS DEL PERIODISMO

Una reflexión ética para informadores


José Luis Esquivel Hernández Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático en la Universidad Autónoma de Nuevo León

El periodista debe tener siempre como lema la búsqueda de la verdad, sin anteponer sus prejuicios ni valoraciones propias, consciente de que el error es tolerable pero jamás la mala fe en la distorsión o parcialidad de las noticias con la intención de quedar bien con sus convicciones personales o con la fuente informativa.

1. Amarás la verdad sobre todas las cosas

Ben Okri, uno de los mejores escritores nigerianos contemporáneos, ganador en 1991 del principal galardón literario de Gran Bretaña, el Boker Prize, al ser entrevistado por Silvia Lemus expresó en forma contundente:
Yo di con la literatura a través de Platón. Esa división platónica del mundo real y el mundo ideal, y esas formas ideales, creo que hasta cierto punto se pueden ver subliminadas en The fami-shed Road".1
Creo --continúa el ilustre africano- que la gran imagen de metáfora que ha tenido un gran impacto en mi imaginación es la historia de Platón sobre la caverna, que es muy famosa; pero para mí, descubrir eso a los 14 o 15 años de edad significó un impacto enorme.
Quiero decir que después de eso, no pude creer eternamente, ni confiar en lo que se describe como realidad ortodoxa; después de ese encuentro con Platón no podías aceptar que lo dicho por los demás eran real. Se instalaba esa duda en tu cabeza: que la realidad es mucho más de lo que percibimos, de lo que de hecho vemos...
El escritor, formado en Londres, nos recuerda el episodio de Platón que tanto nos debe servir a los periodistas para no engañarnos con las sombras que no son más que atisbos de la realidad, pero que distan mucho de ser la verdad auténtica.
José Saramago, Premio Nóbel de Literatura en 1998, escribió con el mismo título una de sus magistrales obras, La Caverna, que es una versión actual del mito platónico, donde los hombres, encerrados en una caverna, creen que las sombras que vienen del exterior y se reflejan en la pared son la realidad, y no lo que pasa afuera.
Yo os pregunto -indica el escritor portugués- si no os parece que, a lo largo de estos miles de años desde Platón, jamás en la historia de la humanidad estuvimos tan en la caverna de Platón como ahora.2
El mensaje, obviamente, no va dirigido en forma exclusiva a los periodistas, pero es a ellos a quienes más directamente impacta por los riesgos que se corren al ser combativos en la búsqueda de la noticia o en el enfoque de un comentario y creer que están retratando nítidamente la realidad a fin de orientar a la opinión pública en cuanta decisión le imponen los acontecimientos sobresalientes.
Albert L. Hester, en su libro Manual para periodistas del tercer mundo, refiere lo que Paul Watzalawick advirtió en su libro How Real Is Real?:
El error más peligroso de todos consiste en creer que sólo existe una realidad; de hecho existen muchas versiones diferentes de la realidad, algunas de las cuales son contradictorias, pero todas son resultado de la comunicación y no reflejos de verdades eternas y objetivas.
Y agrega Hester:
Lo que es un hecho para una persona, es ficción para otra. E incluso, cuando pensamos en hechos tan elementales como que el fuego inevitablemente quema, debemos recordar también que los caminantes sobre fuego en el Pacífico sur caminan sobre lechos de carbones calientes con toda facilidad, negando nuestra realidad con una propia que es completamente diferente.3
Sin embargo, el periodista debe tener siempre como lema la búsqueda de la verdad, sin anteponer sus prejuicios ni valoraciones propias, consciente de que el error es tolerable pero jamás la mala fe en la distorsión o parcialidad de las noticias con la intención de quedar bien con sus convicciones personales o con la fuente informativa.
Berttolt Brecht, poeta y dramaturgo nacido en Alemania en 1898 y fallecido en 1956, dejó Las cinco verdades para recomendar lo conducente a quien pretende combatir la mentira y la ignorancia:
Debe tener el valor de escribir la verdad, aunque en todas partes la sofoquen; la sagacidad de reconocerla, aunque en todas partes la desfiguren; el arte de hacerla manejable como arma; el juicio de escoger a aquellos en cuyas manos resultará más eficaz; y la maña de propagarla entre los destinatarios.

2. No jurarás el nombre de la ética en vano

La ética no siempre forma parte explícita del conjunto de pautas y valores en el periodismo, sostiene Raúl Trejo Delarbre. O dicho de otra manera: los principios que pudieran considerarse como éticos no son traducidos de las mismas formas, con los mismos códigos, por todos los que practican el oficio periodístico. "Cada quien su ética", llega a pensarse, en esa mezcla de complacencia y desfachatez con la que, más a menudo de lo deseable, se ejerce el periodismo.4
No por nada la ética es el punto nodal del periodismo. Y el respeto a la misma debe ser insoslayable en todas las profesiones y en cualquier actividad humana. Pero a fuerza de manosear tanto este concepto y definir cada quien a su manera y según su conveniencia el término ancestral que nos legaron los griegos aristotélicos, hemos llegado a hacer a un lado los principios básicos del periodismo, en algunos casos, con tal de ganar una primicia o llamar la atención con titulares estridentes, escándalos al por mayor y la invasión de la vida privada de los personajes públicos, lo cual no contribuye a documentar una cultura política más civilizada y enterada, sino a produndizar en la incultura del chisme y la murmuración, y que está apostando a un sistema informativo muy barato o muy ligth.

3. Santificarás las honras

La honra propia y la honra ajena deben ser punto de referencia del periodista para mantener su buen nombre en los medios de comunicación y para guardar respeto a los demás.
Que nuestra ligereza no provoque más la ironía de los humoristas como Georges de la Fourchadiére, quien en 1920 escribió:
En el mundo hay dos actividades que no requieren preparación alguna: la actividad de los banqueros, quienes juegan con el dinero de los demás, y la actividad de los perodistas, quienes juegan con la honra de sus conciudadanos.5
Recuérdese que la mancha de tinta de la prensa no se limpia ni con todo el detergente del mundo.

4. Amarás a tu jefe y a tu empresa

Respetar y obedecer a quien representa la autoridad es un importante precepto. Sin embargo, hay que distinguir entre la sumisión ciega y la disposición razonada, sobre todo en estos tiempos de diálogo franco y de pluralidad de pensamientos y voces.
El que paga manda, aunque a veces no sepa mandar. Eso no lo olvide el periodista ni nadie que quiera sobrevivir en cualquier centro de trabajo. Pero no es lo mismo la lealtad y la entrega laboral que el fatalismo o la ceguera ante la realidad, pues siempre es una falla de las relaciones humanas no hacerse escuchar como subordinados y cerrarse a expresar los propios puntos de vista, con ecuanimidad y aseo.
La lealtad, en fin, no es despojarnos de nuestra libertad, ni mucho menos arrastrarse y pasarla en un mundo de explotación y esclavitud.

5. No difamarás

Pedro Ferriz de Con es un locutor que sabe lo que es pagar caro difamar a Julio Scherrer García, entre otros, pues al locutor del Grupo Imagen se le hizo fácil el 25 de septiembre de 1995 decir a través del micrófono en su programa Para Empezar que contaba con las pruebas de que él fundador del semanario Proceso había depositado cinco millones de dólares en un banco estadunidense.
Scherer puso la demanda el 27 de septiembre por difamación y calumnias:
La credibilidad de un periodista -dijo don Julio-, en este caso la mía, depende de su integridad personal y de una fama pública limpia. [...] Manifiesto que nunca he depositado alguna cantidad en el extranjero ni he tenido relación de ninguna especie con ningún banco de Estados Unidos.
La respuesta de Ferriz de Con fue muy burda:
Me extraña que Scherer me demande por lo que él practica todas las semanas. Ésta sería una por las 20 mil que ha hecho como periodista y, si es así, lo contrademandaré.6
Este caso se definió con un perdón ofrecido por el conductor a Scherer, pero dejó la gran lección de lo que significa el atrevimiento de lanzar al aire acusaciones sin pruebas, lo que jamás debe ocurrir en el medio periodístico honesto y serio.

6. No invadirás la vida privada

Una vertiente del sensacionalismo es la intromisión en la vida privada de los personajes públicos, que a últimas fechas ha sido la constante en los medios televisivos e impresos, especialmente cuando a las figuras del espectáculo les interesa que se hable de ellas, aunque a costa de su intimidad, y filtran datos que sirvan de pista a los informadores profesionales.
Pareciera que el tema es pan de cada día en programas de reality show y en otros televisivos en México como Ventaneando o La Oreja, sólo con fines de rating, pero la prensa no se ha querido quedar atrás y su despliegue no tiene límites en torno al morbo sobre la muerte de la princesa Diana.
Simple y sencillamente lo privado que no afecta a la actividad pública de los protagonistas de una nota ni trasciende el entorno de su intimidad, ha de quedarse guardado discretamente, resistiendo la tentación del escándalo y la ligereza de todo periodista que se precie de respetar su profesión.

7. No hurtarás

Dice Trejo Delarbre que la prensa que sólo sirve para vender planas de publicidad, es negocio pero no servicio. Pero es peor cuando en muchas publicaciones la publicidad se confunde con la información y al lector se le brindan anuncios disfrazados de noticias.7
Sin embargo, cuando se tiene como prioritario el criterio financiero no se está rompiendo el principio de la honestidad, el cual sí cae por los suelos cuando se lucra al callar las noticias que los poderosos no quieren que trasciendan o al vender la pluma al que mejor paga, a costa de la imparcialidad.
No hurtar es también no robarle a la opinión pública su sagrado derecho a saber lo que tiene que saber ni regatearle todos los datos que merece conocer.

8. No levantarás falso testimonio ni mentirás

La primera de todas las fuerzas que dirigen al mundo actual es la mentira. Aun así, la verdad seguirá siendo un valor fundamental del derecho a informar y a ser informado. Sin embargo, los que recogen la información parecen tener como preocupación dominante el falsificarla, y los que la reciben, la de eludirla.
La realidad apabullante y contradictoria para muchos periodistas de hoy es que podrán ser muy populares y famosos, ni duda cabe, pero gozan de poca credibilidad, sobre todo aquellos que ocultan sus mentiras en muletillas de la profesión: "una fuente bien informada", "un vocero que pidió omitir su nombre" o en los "se dice", "se comenta", etcétera.

9. No insultarás

Lugar especial en la comunicación humana merece el lenguaje. Se trata del sistema de signos hablados o escritos que es fruto de una larga tradición que interpreta el mundo de una manera peculiar. El lenguaje es un medio integral de comunicación que atrae los espíritus y logra acercarlos o distanciarlos afectivamente. Gran parte de la vida de los hombres, en lo personal y en lo social, gira en torno a este sistema esencial de comunicación que está al alcance de todos... Y puede generar amor, vida y comunión, o convertirse en fuerza de odio, muerte y ruptura.9
El periodista que no respeta el uso de sus palabras puede ofender con el significado que despierta en el receptor y crear casos de racismo, inclusive. Porque una cosa es el estilo desparpajado o irónico, producto del humor fino, y otra muy distinta la injuria y la maledicencia, que a veces raya en lo vulgar y corriente en los medios.

10. No prejuzgarás

Prejuzgar es adelantarse a las conclusiones en torno a las personas y a los hechos sin conocerlos cabalmente, como ocurre cuando se descalifica a alguien sin haber cruzado palabra con él o cuando se le mira con desprecio sólo porque ostenta el color de un partido político o de un signo religioso, sin darle oportunidad a revelarse por sí mismo en su forma de ser.
Prejuzgar en el periodismo es tan riesgoso como generalizar, pues el profesional de la noticia que se deja llevar por mitos o referencia infundadas o no comprobadas, puede terminar en una vergonzosa cerrazón que le impide valorar con justicia la conducta de las personas públicas.


NOTAS


1) Silvia Lemus en el mensuario Nexos, julio de 1995, pp. 55-56.

2) José Saramago, entrevista en El País, Madrid, España, 10 de octubre de 1998.

3) Albert L. Hester, Manual para periodistas del tercer mundo, Trillas, México, 1990, p. 18.

4) Raúl Trejo Delarbre, "Periodismo: la ética elástica", en Nexos, México, julio de 1995, p. 67.

5) L. Arroyo, La vida en un chip, Madrid, 1985, p. 201.

6) Reforma/El Norte, 28 de septiembre de 1995, primera plana.

7) Raúl Trejo Delarbre, "Periodismo: la ética elástica", en Nexos, México, julio de 1995, p. 70.

8) Jean-François Revel, "La connaissance inutile" (El conocimiento inútil), Planeta, Barcelona, 1989.

9) Hacia una Teología de la Comunicación, Consejo Episcopal Latinoamericano, Publicaciones Paulinas, México, 1998, p. 35.


fuente: fundacionbuendia@prodigy.net.mx

Acerca de mí

Mi foto
Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina
Después de haber estudiado y realizado muchas tareas en mi vida, Dios en su Gracia me permitió en este tiempo, cursar la carrera de Periodismo (la asignatura pendiente de mi vida y que el 27 de diciembre de 2007 me gradué) Además Llevé a cabo y sigo desarrollando tareas humanitarias y sociales. Espero llegar a tiempo para trabajar para algún medio de comunicación; especialmente me inclino por el Periodismo social.